El juego en el aprendizaje

Se parte de la base de que los niños aprenden por imitación, y aunque es una afirmación que no es del todo incorrecta, se deben de tener en cuenta más factores a la hora de que esos aprendizajes sean satisfactorios o no. Los niños menores de tres años deberán tener la suficiente libertad para poder jugar libremente, experimentado con todo aquello que les rodea, pudiendo manipular y observar, para poder tener conciencia de aquello que les rodea. Los juegos de aprendizaje para niños deberán ser lo menos dirigido posible, puesto que con un juego guiado perderán el interés que tiene descubrir por ellos mismos.

Se debe de tener también muy presente siempre el desarrollo individual de cada niño, es decir, no todos los niños de dos años muestran el mismo interés ante las mismas cosas, no existiendo un fórmula exacta que diga que a esa edad les va a encantar jugar a piezas encajables, por ejemplo. Si hay unas pautas orientativas, pero son tan solo eso, a modo de orientación.

Al llegar a los dos años prácticamente todos los niños comprenderán lo que se les dice, con lo cual serán capaces de ejecutar órdenes e instrucciones, pudiendo variar los juegos, e incluso demandando la presencia de un adulto que les guíe o bien tan solo observe. Van forjando poco a poco su personalidad, empiezan a expresarse verbalmente y a necesitar más estímulos para saciar sus deseos de aprender. Pero en ocasiones confundimos este deseo de saber respondiendo con una cantidad de estímulos innecesaria, que incluso será más perjudicial que beneficiosa. Un niño sobreestimulado no es un niño que más va a saber, al contrario, tanta información de golpe no es fácilmente asumible, consiguiendo tan solo un niño frustrado que no sabrá cómo gestionar esa nueva emoción.

aprendizaje con juegos

 

El juego en el aprendizaje

Ya se ha mencionado anteriormente el hecho de que los niños siguen unas pautas de desarrollo similares, pero nunca iguales, cada cual tendrá sus propias fases, y no se debe forzar nunca a aprender algo si el niño no está preparado, pues la respuesta va a ser la contraria a la esperada. En ocasiones los adultos les exigimos a nuestros niños, sin darnos cuenta de que no están en el estadio evolutivo que se corresponde al aprendizaje que les queremos introducir; o no les dejamos jugar libremente, intentando en todo momento que respeten las reglas del juego, sin darnos cuenta de que eso es lo enriquecedor, la experimentación, el que sean ellos mismos los que sepan dialogar con sus iguales sobre cómo actuar en un determinado juego.

Puede ser que discutan y todos quieran destacar sobre los demás, pero deben pasar por esa etapa para poder pasar a la siguiente, forma parte de su aprendizaje y es derecho fundamental que como adultos no deberíamos querer quitarles.

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