La importancia de las emociones en los niños

Todo ser humano tiene la misma capacidad de comprensión desde el día que nace hasta el día de su muerte. Que los niños pequeños no puedan utilizar el lenguaje verbal como lo hacemos los adultos no significa que no lo comprendan. Por ello, ocultarles la verdad no ayuda en nada, al contrario, cuando el niño lo descubra tendremos que darle explicaciones de porque la mentira y contarle la verdad.

¿Verdad blanca?

Tampoco se trata de contarles a los niños todo el día a día de nuestra vida como adultos, pero si aquellos aspectos sobre los que nos preguntan o acontecimientos que están afectando a la familia, aquellos aspectos que van a favorecer su desarrollo como persona. Muchas de las preguntas que hacen los niños no quieren que sean respondidas de  manera inmediata, tan solo muestran el interés ante determinados aspectos, que un día no le interesaban, pero al siguiente si, y da igual el motivo de ese interés tan insistente. Lo necesita saber y nada más. Pero quizás también necesitan medir el tipo de respuesta que se les va a dar, ver cómo reaccionan los adultos ante determinadas cuestiones.

Y es que a nadie nos gusta que se nos mienta, o que nos cuenten la verdad a medias, para protegernos ¿ de qué? La verdad duele, pero hay que afrontar los problemas tal y como vienen, y los niños saben adaptarla, a su edad y sus circunstancias, porque la irán asumiendo e integrándola en su vida. Y es que no hay nada como normalizar las situaciones.

La muerte sea quizás la primera prueba de fuego para los padres, esa verdad que deben contar porque los niños van a preguntar, porque verán cambios o las malas caras de los padres; por supuesto,  el mensaje hay que adaptarlo a la edad del niño y el momento que se escoge para hacerlo depende también de las experiencias a las que se enfrenta. Eludir hablar de un asunto que afecta a la familia envía un mensaje equivocado para el niño, porque si no se habla de ello es porque es algo malo, y es mejor no hablar de ello.

La muerte es un asunto tabú hoy en día, y hablar de ello implica examinar los propios sentimientos, algo para lo cual no siempre estamos preparados. Pero no podemos aislar al niño de las emociones de los adultos. El niño tiene que aprender a gestionar esas emociones, tanto suyas como de los adultos.

Sobre todo, hay que enseñar al niño a manifestar sus emociones, dependiendo de las edades, a través del llanto, del dibujo, de las verbalizaciones…enseñarle que lo que está sintiendo es tristeza, y que es normal, para que los niños más pequeños aprendan a identificar esas emociones, y nunca tengan problemas en el futuro.

Y es que lo que es esta bien hecho queda para siempre. Sea doloroso o no.

¿Eres partidario de contarles la verdad a los niños?

O por el contrario ¿opinas que es mejor vivir en la ignorancia?


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