Las consecuencias de una maternidad excluida

En los últimos años las familias monoparentales se han ido incrementando; hace no tantos años ser madre soltera con un hijo a cargo era sinónimo de ser repudiada social y laboralmente. Y aunque parezca mentira en  la sociedad actual tampoco han cambiado mucho las cosas. Las madres sin pareja con hijos menores de seis años tienen mayor probabilidad de estar paradas y tener contratos temporales. Por ello corremos  el riesgo de avanzar hacia una generación de mujeres para las cuales tener hijos sería un sacrificio que no estarían dispuestas a afrontar mientras se mantenga el empeoramiento de las condiciones laborales. Porque la precariedad laboral afecta más a mujeres que a hombres, y  esta precariedad también conlleva que los hijos la sufran, cuando son pequeños de manera indirecta y cuando ya son más mayores ya de manera totalmente directa. Si la madre no tiene la capacidad económica suficiente para darle una serie de cosas básicas el niño se vera avocado a sufrir una exclusión social, a relacionarse con niños con sus mismas condiciones sociales y económicas…

Se cree que estos menores tienen algún tipo de necesidad especial, pero en realidad las tiene la sociedad y el centro que los acoge, porque hoy en día la educación no está preparada para tratar con este tipo de familias. No son familias desestructuradas, pero tienen una alta probabilidad de serlo; familias sin apenas apoyo social, sus oportunidades de acceder al mercado laboral o de superar un proceso de selección, son menores  por su condición de madre soltera.

En igualdad de condiciones, siempre cogen a la persona sin hijos o a la que tiene pareja. Cuando se enteran de que están solas, aparecen los problemas y creen que no van a rendir igual, puesto que son personas que se tienen que enfrentar a la maternidad sin nadie más, y los que contratan creen que no podrán con todo.  Esos menores tendrán mas posibilidades de ser menores en situación de riesgo, futuros delincuentes e inadaptados sociales.

Por muy modernos que nos creamos no estamos dispuestos a ponérselo fácil a una familia de ese tipo; si nos fijamos en menores que acaban en riesgo la mayoría provienen de hogares donde tan solo existe un progenitor, y en la gran mayoría de casos será la madre, desbordada por la situación y en la mayoría de casos sin medios para tira adelante, pues suelen ser mujeres que por su nivel de estudios no pueden optar a un buen puesto de trabajo, no son analfabetas, pero no cuentan con un nivel cultural alto. De lo cual son conscientes. Y saben que sus hijos imitaran sus conductas, con lo cual la cadena nunca se romperá y nunca saldrán de la exclusión.

¿Ser madre soltera sigue influyendo tanto en nuestra sociedad?

¿ La precariedad laboral es cosa de mujeres?

Formación relacionada

Máster en Trabajo Social posee doble titulación. Incluye la titulación de Técnico Superior en Servicios Sociocomunitarios, título propio de la Universidad Antonio de Nebrija, el cuál ayudará al alumno a conocer la problemática a la que se enfrentan los colectivos más desfavorecidos, por ejemplo, drogodependientes, inmigrantes, presos, ancianos, mujeres maltratadas, exclusión social, etc.

MÁS INFORMACIÓN

– Las familias ‘monomarentales’ son las que más riesgo de exclusión laboral sufren: http://www.levante-emv.com/comunitat-valenciana/2017/03/13/familias-monomarentales-son-riesgo-exclusion/1540575.html

 

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