condenas sociales

Menores delincuentes juzgados para siempre

Recientemente nos han llegado noticias sobre adolescentes que han cometido delitos terribles y han sido juzgados, para muchos, de manera poco contundente. Sin embargo, aunque pase el tiempo, será difícil que se libren del juicio social. Por desgracia abundan los jóvenes menores que cometen delitos de los que seguramente en un futuro se arrepentirán. Pero ¿reconocemos el origen de esta ola de violencia adolescente?

Adolescentes juzgados de por vida

No todos los menores condenados por un delito serán delincuentes, aunque se da la paradoja de que en ese momento sí lo son puesto que hay condena y hay delito. Aun así, solo de ellos depende su futuro.

Un menor empieza a saldar su responsabilidad con la sociedad en el mismo momento en que comete el delito, porque el juicio social es tan poderoso o más que el judicial.

Hay menores que por pertenecer a una determinada familia o vivir en un lugar donde se dan todos los factores para cometer un delito ya son condenados.

Pasar por un centro de menores, aunque no sea en régimen cerrado, ya supone un estigma social que se lleva casi de por vida, aunque en la adolescencia se hacen cosas que quizás en otra etapa de la vida no se harían.

La edad, el nivel de madurez y fundamentalmente las circunstancias de cada uno, determinan los actos que se cometen en la vida. Durante la niñez y adolescencia el futuro se ve lejano e incierto  y se cometen errores que quizás se paguen de por vida.

La edad de comienzo en consumo de drogas y alcohol ha disminuido considerablemente, y a pesar de los esfuerzos por parte de padres y profesionales no se está consiguiendo un cambio.

Drogas y adolescencia

Al comenzar a consumir más pronto una de las consecuencias casi inmediatas es empezar a delinquir. Delitos menores de hurto, nada grave, pero lo suficiente para pasar por el proceso de ser visto por un equipo de atención a menores.

Porque si preguntamos a adultos que hayan sido delincuentes en su adolescencia la gran mayoría coincidirán en que fue una tontería, fruto de las hormonas alteradas y de unos instintos mermados por las drogas.

Acudir a un terapeuta o a un experto en drogodependencia en menores puede servir de gran ayuda. Si bien es cierto que en los casos de menores no suele darse esta medida, no está muy claro el motivo por el cual no se hace, pero una razón muy poderosa es el estigma social.

Drogas y Adolescencia

A los adultos nos cuesta reconocer que algo falla en nuestra familia, y si es algo que concierne a los hijos aún más. La explicación es sencilla: intentar ponerle remedio es asumir el problema y al asumirlo queda en entredicho nuestra función de los padres, el buen o mal hacer de esa educación.

No estamos preparados para asumir ciertos errores, cuando realmente no es un error, la educación en el ámbito familiar es muy importante, sí, pero no lo es todo.

Que el menor consuma drogas y cometa delitos no es culpa de los progenitores, no de manera directa, llegada una determinada edad cada cual debe hacerse responsable de sus actos.

¿Un menor delincuente se convierte en un adulto conflictivo, o no necesariamente?

¿El consumo de drogas influye en los delitos cometidos por menores?


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