Razones de una integración a medias en nuestra sociedad

Hay infinidad de situaciones que adquieren una extraordinaria relevancia en la vida cotidiana de muchas personas y, sin embargo, pasan inadvertidas para el resto, acciones a las cuales no le damos importancia por poder realizarlas sin problema, y es que ya se sabe: valoramos muy poco lo que tenemos hasta que lo perdemos.

La discapacidad no integrada

Hay gente que no puede acudir a votar por tener una discapacidad, y a las cuales no se les facilita los medios necesarios para poder acudir a hacerlo; esto es tan solo un ejemplo de una de muchas cosas a las cuales la gente con discapacidad tiene que renunciar en nuestro país por que no se les facilitan los medios para hacerlo.

La realidad es que vivimos en una sociedad que se llena la boca hablando de integración con una supuesta gran sensibilidad pero que no es así. Solo basta con darnos una vuelta por las calles, por los edificios públicos y privados, por los comercios… para comprobar que tímidamente se asoman atisbos de esperanza por adaptar nuestra vida a la vida de los discapacitados, pero comprobaremos con desesperanza que aún queda mucho que realizar.

Existen leyes y ordenanzas al respecto, pero no son suficientes; es un colectivo cada vez sea más vulnerable ante todos estos casos de abusos, porque las trabas que se les ponen son eso, abusos de poder, del fuerte al débil, del que puede hacer todo al que esta limitado en movimientos o acciones.

Hay un montón  de profesionales que, día a día, trabajan con las personas con discapacidad para que esto no suceda. Intentar fomentar la autonomía personal, normalizar la vida de las personas, insertar laboralmente en empresas…pero cuando estas personas salen al mundo real es cuando se encuentran con los problemas.

Y es que tener una discapacidad no es sinónimo de no poder trabajar y llevar una vida “normal”, puede que con limitaciones, pues dependerá del tipo y grado de discapacidad, pero se puede vivir plenamente con ella. La convivencia la lleva la persona que la padece, el resto tan solo deberíamos ser meros espectadores.

Son cada vez más los discapacitados que consiguen logros: en sacarse una carrera universitaria y ejercer de ello, en el campo del deporte, sus logros en las empresas….son un grupo potencialmente activo, que no se conforma con no hacer nada, y a pesar de ello no les dejamos libertad de movimientos para realizar su día a día con dignidad, porque vetar a una persona en sus derechos fundamentales es quitarle libertad. Y esto en pleno siglo XXI no podemos dejar que ocurra.

Necesidad de ayuda

A todo lo dicho anteriormente, se une el hecho de que hay personas a las cuales no se les aprecia a simple vista su discapacidad, pero tienen ciertas dificultades por ella, necesitando de ayuda para desempeñar ciertas funciones, lo cual no les convierte en inhábiles, tan solo en personas que necesitan ayudas, pero que se encuentran con que se les deniega el certificado que lo acredita por el desconocimiento de los profesionales que los valoran. Es entonces cuando la vida ya se les hace muy cuesta arriba; no se les considera aptos para algunas cosas por su discapacidad, pero tampoco se les ayuda por la falta de este reconocimiento de discapacidad. Son las incongruencias del sistema en el cual vivimos.

¿Están los discapacitados en desventaja con el resto de ciudadanos?

¿Qué medidas se podrían adoptar para hacerles la vida mas fácil?


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