Espelta: el cereal ancestral

Espelta: el cereal ancestral

 

Espelta, trigo espelta, escaña mayor o escanda mayor. Es así como se conoce a esta especie de cereal del género Triticum (trigo).  El origen de la espelta data de Irán, extendiéndose su cultivo hacia los Balcanes, Europa y el Cáucaso.

Existen referencias de su uso en el Antiguo Egipto e incluso en China, bien como alimento o en la elaboración de bebidas como la cerveza. El pan de espelta era consumido de forma habitual entre las clases más ricas en la Edad Media, mientras que el pan de centeno lo tomaban los más pobres.

Es en el siglo XIX cuando el cultivo de espelta decrece por bajo rendimiento productivo a la hora de ser cultivado y por la presencia de una corteza dura que protege el grano y que necesita de su descascarillado antes de la molienda. Así que, al final, se volvieron las tornas y la espelta ya sólo era utilizada en elaboraciones tradicionales en núcleos rurales.

En Europa, la espelta crece sobre todo en las montañas de España, Austria, Suiza y Alemania. En la actualidad, los países productores de este cereal son Alemania y Suiza.

 

Entre sus beneficios nutricionales caben destacar:

  • Es un cereal altamente energético.
  • Tiene mayor cantidad de carbohidratos, fibra, proteínas, vitaminas B1 y B2 y minerales como el potasio, el magnesio y el cinc.
  • Contiene un 15% de proteínas y, además, de alto valor biológico porque contiene un aminoácido esencial llamado lisina.
  • Favorece la digestión gracias al alto contenido en fibra. Además, el gluten en la espelta tiene mayor solubilidad en el agua, esto hace que sea más fácil de digerir que el trigo.
  • Mejora el tránsito intestinal debido a la presencia de la fibra dietética.
  • Favorece el control del peso, aumentado la saciedad de la persona cuando ingiere alimentos con este cereal.
  • Contiene silicio y magnesio por lo que sirve para reparar los tejidos y fortalecer el sistema inmunológico.
  • Puede resultar de interés en deportes de resistencia por la energía que aporta.
  • Favorece la desaparición de las cefaleas y ayuda en la prevención del estrés por la presencia de magnesio.

 

La espelta es tan similar al trigo que no puede ser recomendada para personas con alergia a este, aunque es mucho más pobre en gluten que otros trigos panificables, pero, aun así, sigue teniendo gluten. No es apta para celiacos.

Parece que hay que echar la vista atrás y recordar que nuestros antepasados incluían materias primas más sanas a su alimentación, mejorando así su patrón alimentario. Así que la espelta puede volver a entrar en nuestros platos del día a día. Porque “con la espelta te mantendrás esbelta”.

 

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