La obesidad: 25 señales de peligro

En términos muy simples la obesidad se puede definir como el exceso de grasa (tejido adiposo) en nuestro organismo.

Índices normales de peso

Los valores normales de grasa corporal son del 12% al 20% en los varones y del 20% al 30% en las mujeres. Los sujetos obesos son aquellos que presentan porcentajes de grasa corporal por encima del 20% en varones y del 30% en mujeres. Los valores comprendidos entre el 21% y el 25% en los varones, y entre el 31% y el 33% en las mujeres, se consideran límite (sobrepeso).

La obesidad depende de la ingesta (lo que entran en el organismo a través de los alimentos) y del consumo o gasto de energía que se realiza. Podemos considerar el peso corporal como si se tratase de una balanza con dos platillos; uno de los platillos es la ganancia de energía (ingesta) y el otro es la pérdida de energía (consumo).

Sobre cada uno de estos dos platillos hay factores que le añaden peso y otros que le quitan peso; por ejemplo, la práctica de ejercicio físico es un factor que quita peso al platillo del gasto (adelgazamos), mientras que el sedentarismo es un factor que añade peso al platillo del gasto (engordamos); de igual forma, un elevado consumo de calorías añadirá peso al platillo de las ganancias o entradas, y un estado de hambruna hará que este platillo pese menos. La suma de todos los factores que influyen en esos platillos hará que la balanza esté equilibrada (normopeso) o desequilibrada (sobrepeso u obesidad en un extremo, o delgadez en el otro extremo).

Hay factores hormonales y factores nerviosos que regulan uno de esos platillos de la balanza, el platillo de las entradas o ingresos de energía, es decir, el apetito. Por ejemplo, hormonas como la leptina, que inhibe el apetito y aumenta el gasto energético. El azúcar que tenemos en sangre, cuando desciende mucho, provoca sensación de hambre. Todas estas señales (hormonas, factores psicológicos, factores culturales, estímulos nerviosos, etc) llegan a una estructura cerebral conocida como hipotálamo, que constituye el centro regulador del apetito.

Los genes pueden regular todo este entramado de señales y pueden ayudar a que una persona tenga obesidad primaria, que afecta aproximadamente al 10% de los obesos.

Obesidad secundaria

Hay enfermedades más frecuentes y no genéticas donde la obesidad es un elemento más. Es la llamada obesidad secundaria. Por ejemplo, ciertos problemas endocrinológicos como el síndrome de Cushing (por aumento de cortisol), el hipotiroidismo (por déficit de hormonas tiroideas) y el síndrome de ovario poliquístico.

En el desarrollo de la obesidad intervienen factores genéticos, metabólicos, hormonales, nerviosos y ambientales. La obesidad secundaria tiene una causa identificable y, en algunos casos, tratable médicamente, y potencialmente curable.

Algunos de los problemas de salud asociados a la obesidad y que son señales de peligro, son los siguientes:

  1. Hipertensión arterial
  2. Diabetes mellitus tipo 2
  3. Alteraciones de las grasas de la sangre, con aumento de triglicéridos y disminución del colesterol de las HDL
  4. Enfermedades cardiovasculares como angina de pecho, infarto de miocardio, insuficiencia cardíaca, ictus cerebral, aneurisma en aorta abdominal, etc.
  5. Aumento del ácido úrico y gota
  6. Síndrome del ovario poliquístico
  7. Lesiones del riñón: glomerulopatía por obesidad
  8. Artrosis y dolores en articulaciones que soportan peso como rodillas y caderas
  9. Dolor de la columna lumbar
  10. Síndrome de túnel carpiano
  11. Alteraciones menstruales y pérdida de la menstruación en mujeres
  12. Infertilidad
  13. Dificultad y mayor trabajo para respirar
  14. Cese o disminución de la respiración durante el sueño
  15. Enfermedad por reflujo gastroesofágico
  16. Hígado graso no alcohólico
  17. Cálculos biliares
  18. Hernias abdominales e inguinales
  19. Piernas hinchadas
  20. Celulitis
  21. Varices en las piernas
  22. Trombosis en las piernas
  23. Incontinencia urinaria
  24. Cáncer
  25. Depresión y baja autoestima

Todo ello condiciona a la persona a un mayor riesgo de enfermar, empeorar la calidad de vida y acortar la esperanza de vida en varios años.


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3 comentarios

  1. Hola, quiero hacer la dieta por problemas de espalda, tengo mucho sobrepeso y eso no ayuda, la unica duda que tengo es si se puede hacer esta dieta con el acido urico alto ( lo tengo en el limite de lo que se puede tener) gracias.

    1. Hola Maria Luisa. A la hora de afrontar una dieta, especialmente cuando se padecen enfermedades, es necesario consultar con un especialista.
      Mi consejo inicial, es que intentes combatir el sedentarismo y los alimentos de la cúspide de la pirámide (azúcares, dulces, bollería).
      El agua, debe ser tu bebida.
      En breve publicaremos un post sobre este tipo de dieta.
      Te enviamos un abrazo

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