¿Cómo podemos motivar a los alumnos?

Se cree que si a un alumno le damos libertad y autonomía acabará haciendo de todo menos estudiar o realizar tareas escolares. El sistema educativo está planteado para dejar escasa libertad a los alumnos, no dejando lugar  a la motivación escolar y personal por parte del docente, el cual se ve con un volumen excesivo de alumnos en el aula, y con la peculiaridad de no tener dos alumnos iguales.

En clase se sigue el material propuesto, y tan solo se exceden un poco desarrollando otros contenidos y actividades si el tiempo lo permite. Los docentes se ven presionados por no llegar a dar los contenidos marcados para cada trimestre, sin tener tiempo de marcar unos objetivos individuales para cada alumno de su aula; ellos son perfectamente conscientes del distinto nivel de cada niño, marcado por las diferentes necesidades de cada uno, pero tiene que tirar del tren, arrastrando a aquellos que ven con frustración como no “llegan” al límite impuesto.

¿Es esto viable? No mucho, la verdad; los resultados se ven en cada informe que se elabora, en la tasas de abandono y fracaso escolar, en la poca motivación dentro del aula.

Niña estudiando

 

Uno de los problemas principales es la falta de tiempo para que el docente conozca en profundidad a sus alumnos, su auténtica personalidad, con sus puntos fuertes y débiles; los tiempos están marcados y no da tiempo a pararse en nada más.

El maestro César Bona se decidió a cambiar sus clases y lo consiguió, lo primero que hizo fue darles el mismo protagonismo a todos sus alumnos, que todos se vieran con ganas de participar; y es que si un niño es tímido o tiene miedo a participar no le estamos haciendo ningún favor si lo aislamos en un rincón. Si en una clase pedimos voluntarios para una actividad seguramente levanten la mano cuatro: los más carismáticos, los que tienen más carácter. ¿Y Qué ocurre con esos otros que son buenos redactando, o haciendo cálculos? Se deberían potenciar los puntos fuertes dejando de lado los débiles, para que una vez que el niño esté seguro de sí mismo recuperar estos puntos débiles para intentar potenciarlos; pero el niño ya va a estar motivado y más seguro de sí mismo, puesto que le hemos dado lo que nadie antes le dio: ser partícipe de todo, sea más o menos capaz.

Nuestros escolares necesitan que alguien les ponga el camino fácil, son muchos años los que van a estar escolarizados, y en muchas ocasiones la educación es especialista en “destruir” capacidades.

La motivación y aprendizaje son herramientas complementarias que deben ir unidas, los profesionales que apoyan una metodología complementaria son los que llegan a tener éxito en sus objetivos educacionales. Aucal persigue ese desafío y preparar a estos profesionales con este enfoque es su principal tarea. Consulta por el Máster en Orientación Educativa y Psicopedagogía.

 

¿Estás a favor o en contra de los deberes?

¿Nuestro sistema educativo favorece la suficiente motivación del alumno?

 

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