Delincuencia basada en clases sociales

Hace años que la palabra reformatorio se ha eliminado del vocabulario utilizado para hablar de menores delincuentes, aunque es una palabra que se sigue utilizando, y mucho en los ámbitos privados. La propia palabra era negativa, quien acababa allí nunca dejaba de delinquir, eran auténticas ” escuelas de delincuentes”; si un menor acababa en uno de ellos es porque se lo merecía, porque algo malo habría hecho. Pero no siempre era así.

Muchas veces se les enviaba allí porque no se sabía muy bien cómo actuar, eran chicos de familias desestructuradas,  a sus padres le daba igual que hicieran con ellos, con tal de quitárselos de enmedio. De hecho muchos jóvenes cambiaron de vida al pasar por estas instalaciones que eran como cárceles en pequeño; porque aprendieron a valorar la vida y las cosas buena que esta tiene, dándose cuenta de que no eren futuros delincuentes, sino jóvenes con una serie de inquietudes, que nadie entendía y que en ocasiones hacían cosas para llamar la atención de la gente que estaba a su alrededor. Así de simple. Eran recuperables para la sociedad, pero ese aspecto no se tenía en cuenta. Para la sociedad eran culpables y para el Estado también.

Pero era muy diferente si el menor era de una familia u otra, de un nivel económico o de otro. Los niños adinerados eran internados en centros sí, pero nada que ver con los reformatorios. A estos se les excusaba el delito cometido, salvo que fuera de sangre, se les justificaba diciendo que recibían poca atención por parte de sus progenitores.

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Nuestra sociedad del bienestar, con comodidades y privilegios, es quien fomenta los procesos de exclusión social;  la exclusión social está muy relacionada con los procesos que más se vinculan con la ciudadanía social, es decir, con aquellos derechos y libertades básicas de las personas que tienen que ver con su bienestar (trabajo, salud, educación, formación, vivienda, calidad de vida,…). Y esto con el paso de los años es algo que no ha cambiado; los ricos tiene más privilegios que los pobres. Y esto extrapolado al campo de los menores delincuentes es así. Los menores con mayor poder adquisitivo no son estigmatizados como lo son los menores con menos oportunidades económicas. Los reformatorios ya no existen como tal, como si al cambiarlos de nombre hubieran cambiado su contenido. Tenemos leyes nuevas, denominaciones nuevas y sin embargo no es suficiente.

Hay gente que ya está estigmatizada nada más al nacer, arrojados a los brazos de una vida de ilegalidades y fechorías; y en cambio a otros se les permite hacerlo, porque se interpreta que es algo pasajero, que con la edad maduraran y serán personas de provecho. No es cuestión de hacer o no hacer en un determinado momento, sino de querer que la situación cambie y lograrlo.

Si estás en el área social trabajando o estudiando, y te interesa perfeccionarte en estos temas de gran importancia para la sociedad, Aucal sugiere en esta oportunidad, y siempre en base a un foco de solución de problemas sociales, el Máster en Intervención Social con menores en riesgo de exclusión, puedes consultar sin compromiso y mirar el plan de estudios completo.

¿ Los menores con menos recursos económicos son juzgados incluso antes de cometer el delito?

¿ Los menores que pasan por un centro de reforma son recuperables para la sociedad?

 

MÁS INFORMACIÓN:

Reformatorio para ricos, reformatorio para pobres

El Gobierno regula por primera vez los reformatorios

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