Discalculia

Discalculia: dificultades en el aprendizaje matemático

Usamos las matemáticas diariamente, ya que son fundamentales para la economía diaria (ir al supermercado, pagar o dar el cambio correctamente…), interpretar el tiempo (calendario, horario…), orientarse en el espacio (recordar direcciones, número de la puerta…), incluso son necesarias para cocinar atendiendo a las cantidades marcadas por una receta, además de muchas otras situaciones cotidianas. Así pues, la discalculia afecta a la vida cotidiana de las personas que la padecen y, por lo tanto, es muy importante tratarla.

 ¿Qué es la discalculia?

Es importante diferenciar las personas a las que les resultan difíciles las matemáticas y las personas que padecen discalculia, sobre todo, teniendo en cuenta que la asignatura de matemáticas acostumbra a tener una gran cantidad de complejidades en relación a otras asignaturas.

La discalculia es un trastorno del aprendizaje que se caracteriza por la dificultad para manejar números y conceptos matemáticos. Es una alteración específica en el cálculo y en la resolución de operaciones y problemas, afecta en diversas asignaturas y no conlleva un trastorno orgánico ni sensorial.

Los signos de la discalculia hacen referencia a habilidades que requieren una buena coordinación temporal y espacial, que están muy relacionadas con la adquisición y el manejo de las operaciones matemáticas:

  • Dificultades para reconocer el significado de los números.
  • Dificultades para agrupar objetos en cantidades determinadas.
  • Dificultades para reconocer y comparar grupos usando conceptos de tamaño.
  • Dificultades para aprender a contar, reconocer y emparejar números con determinadas cantidades.
  • Aumento de los errores del niño a medida que avanza el aprendizaje escolar.
  • Dificultades para resolver problemas matemáticos básicos, que implican sumas, restas, multiplicaciones y divisiones.
  • Dificultad para realizar el cálculo de distintas operaciones matemáticas.
  • Dificultades para recordar las tablas de multiplicar, las unidades de medida, entre otros.
  • Rotación, inversión de números.
  • Dificultad para escribir los números.
  • Dificultades en la interpretación de las cantidades.
  • Dificultad en la comprensión aritmética y, en consecuencia, dificultades en las operaciones en las que requieren esta comprensión.
  • No escriben de forma correcta los números.
  • Dificultades a la hora de realizar series numéricas.

Desde el nivel inicial es muy importante hacer un seguimiento de la evolución y adquisición del concepto de número, de las primeras operaciones matemáticas y procesos aritméticos, detectando precozmente alteraciones temporales que pueden deberse a falta de comprensión o desestabilizaciones afectivas que pueden perturbar por un tiempo el aprendizaje, o trastornos específicos que requieran de apoyo adicional y constante para su superación. También es importante detectar si el problema es la forma de enseñar, ya que es probable que necesite una forma distinta para aprender un contenido específico, lo que podría confundirse con dificultades en el aprendizaje. La utilización de diversas metodologías pedagógicas favorece a la diversidad del aula.

El diagnóstico de la discalculia

Este trastorno se suele diagnosticar entre los 6 y los 8 años de edad, ya que es en esta etapa en donde comienzan los procesos que requieren mayor habilidad en las matemáticas, lo que permite evidenciar con mayor facilidad la existencia de alguna problemática. Para no confundir un problema de falta de estudio con la discalculia, se sugiere que el diagnóstico tenga varios aspectos: desde pruebas para evaluar las habilidades matemáticas, hasta la evaluación psicológica, para identificar que un bajo nivel de habilidad matemática no es consecuencia de problemas emocionales.

 

Por lo general, es el profesor quien se da cuenta de las primeras dificultades, por esto, es fundamental identificarlas, probar con diversas metodologías, verificar su rendimiento general, conversar con los padres para saber si existe algún problema familiar que influya en el aprendizaje, revisar antecedentes médicos y consultar con algún especialista del establecimiento.

Si las dificultades persisten, se debe comenzar con el proceso diagnóstico especialista.; se pueden utilizar pruebas psicopedagógicas formales o informales, junto con evaluación psicológica y de alguna otra especialidad, de ser necesario .

Intervenciones en el aula

Si con el proceso diagnóstico se concluyó la existencia de este trastorno del aprendizaje, será necesario implementar medidas pedagógicas en el aula acordes a la edad y a lo esperado:

  • Ingreso al programa de integración o inclusión escolar.
  • Apoyo especialista en el aula con nuevas estrategias pedagógicas.
  • Utilizar material concreto para la realización de operaciones matemáticas.
  • Fomentar el uso del lenguaje matemático.
  • Graduar la dificultad lentamente.
  • Adecuaciones de acceso o no curriculares: otorgar más tiempo para la realización de evaluaciones, reducir la cantidad de ejercicios, agregar apoyo con imágenes, ejemplificar ejercicios, apoyo para la comprensión de instrucciones.
  • Simplificar instrucciones y repetirlas para su mayor comprensión.
  • Reforzar el uso de las matemáticas en su vida diaria, con el apoyo de la familia.
  • Graficar o dibujar para apoyar los cálculos.
  • Enseñar estrategias que simplifiquen el cálculo matemático complejo.
  • Apoyo psicológico integral, ya que puede afectar su autoestima y generar frustración en su aprendizaje.

Es necesario que la familia se involucre en el proceso, enseñarle las estrategias que se utilizan en las clases y explicarles las adecuaciones que se utilizan en la evaluación. Es fundamental explicarles claramente el pronóstico del diagnóstico, el cual, con la intervención adecuada, podría tener una evolución positiva, permitiendo al niño enfrentar las situaciones que requieran la utilización de las matemáticas.


Acerca de la Autora

 

 

 

 

Gabriela Briceño Garay

Titulada con honores en Educación Diferencial (Chile), con Mención en Déficit Intelectual. Dentro de sus especializaciones y experiencias destacan el ser Especialista en Trastornos del Lenguaje y Dificultades del Aprendizaje, Jefatura Técnica Pedagógica y Coordinación de Programas de Integración Escolar, además de contar con un perfeccionamiento en Diseño Universal para el Aprendizaje y en Arteterapia. Actualmente cuenta con un Diplomado en Educación Inclusiva.


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