El cuidador también necesita cuidados

En casi todas las familias hay una persona dependiente que necesita cuidados y atenciones, no todas la familias pueden asumir el gasto que supone un cuidador profesional, por lo que estos cuidados son asumidos por algún familiar, con frecuencia no profesional, que asume un rol para el cual no estaba preparado. La vida de la persona que asume el rol de cuidador cambia en diferentes aspectos; en las relaciones familiares, en el ámbito laboral, en la situación económica, en el tiempo libre, cambios en la salud y en el estado de ánimo como consecuencia de tener que cuidar a un familiar dependiente. Es un papel poco reconocido, que el cuidador acaba asumiendo como normal, pero que en ocasiones se convierte en una carga difícil de llevar, y que es que en muchas familias no existe un sustituto para este cuidador informal que en ocasiones estará “quemado” con la situación.

Donde más se ve afectado el cuidador es a nivel psicológico, con  un estado de ánimo triste y sentimientos negativos, siendo también comunes los sentimientos de enfado e irritabilidad, preocupación e incluso, ansiedad. Como en todos los trabajos necesitará un tiempo de descanso para poder desconectar de la situación, pero esto no siempre es posible. Otro aspecto que se puede ver resentido es la salud, dolencias y enfermedades que antes no habían aparecido aparecen para quedarse, puesto que el cuidador normalmente opta por no acudir al médico ante la falta de tiempo que le permite su improvisado trabajo.

cuidador

 

Quizás quienes más sufren a diferentes niveles son aquellos cuidadores de personas que sufren demencias, pues su cuidado supone un desgaste físico y psicológico, dolencias mas difíciles de extinguir que las dolencias físicas. Cuidar a una persona dependiente a esos niveles supone una gran responsabilidad, y el cuidador se exige un alto nivel de atención y concentración, desgastando mucho a nivel psicológico. El agotamiento mental produce una falta de energía haciendo que el cuidador rinda mucho menos. De hecho, a largo plazo pueden experimentar un deterioro cognitivo que puede generar pérdidas de memoria, falta severa de concentración o dificultad para aprender nuevos conocimientos y habilidades.

También pueden experimentar agotamiento a nivel físico, con dolores musculares y articulares, como es el caso de las contracturas. Además, aumentan otros problemas psicosomáticos como dolores de cabeza, mareos y riesgo de obesidad. Para evitar llegar a este punto lo más importante es que el cuidador aprenda a escucharse a sí mismo, saber cómo se encuentra en cada momento para poder tomar medidas al respecto antes de que sea demasiado tarde y está demasiado quemado. Existen técnicas de relajación que ayudan en estos aspectos, por lo que el cuidador deberá pedir ayuda antes de que sea demasiado tarde.

Es muy normal que el cuidador piense que el solo puede con todo, y es el error más común y que trae nefastas consecuencias.

¿ Porque cuesta tanto en las familias asumir el rol de cuidador?

¿ Que síntomas son los que se observan para ver que el cuidador esta ya “quemado”?

MAS INFORMACIÓN:

El síndrome del cuidador quemado

Los cuidadores también necesitan cuidados

 

 

 

 

 

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