socialización infantil

Habilidades sociales: la importancia del desarrollo de la socialización hábil en la infancia

Las bases de una socialización adecuada, son enseñadas en el núcleo familiar, pero, además, la escuela es uno de los primeros contextos sociales a los que se enfrenta un niño, por lo tanto, la enseñanza de las habilidades sociales debe ser parte de los objetivos transversales de un plan de estudio, para poder lograr el desarrollo integral deseado.

¿Qué son las habilidades sociales?

Se define habilidad social como un conjunto de conductas aprendidas de forma natural o dirigidas que se da en situaciones interpersonales, socialmente aceptadas y orientadas a obtener refuerzos sociales. Están directamente unidas a las conocidas como habilidades blandas y son básicas para entablar relaciones de calidad o vínculos con diferentes tipos de personas.

Estas destrezas son fundamentales para lograr el desarrollo integral de los estudiantes, ya que le permitirán desplegarse en los contextos sociales y adoptar formas de actuar beneficiosas para su crecimiento personal y para lograr relaciones interpersonales sanas y correctas.

La conducta socialmente hábil implica tres elementos diferenciados:

  1. Dimensión conductual: tipo de habilidad

Las dimensiones conductuales básicamente hacen referencia al tipo de comportamiento que se requiere en diferentes situaciones. Las dimensiones conductuales o tipos de respuesta más comúnmente aceptadas en la literatura son las siguientes: Iniciar, mantener y cerrar conversaciones, expresar sentimientos positivos, recibir sentimientos positivos, defender los propios derechos, hacer peticiones o pedir favores, rechazar peticiones, decir NO, afrontar las críticas, petición de cambio de una conducta.

  1. Dimensión personal: contenidos cognitivos

Se refiere al aprendizaje adquirido y asimilado respecto a las conductas positivas y negativas, en donde cada uno posee su propia brújula respecto a cómo actuar y reaccionar frente a las situaciones en relación a lo observado en sus experiencias.

  1. Dimensión situacional: el contexto o situación

Las distintas habilidades aprendidas se pondrán en práctica y se elegirán en relación a la situación que estemos viviendo.

Al tener estas tres dimensiones equilibradas, se podrá concluir que somos socialmente hábiles y que hemos aprendido, a través de la observación y la enseñanza directa, las conductas acordes a una buena socialización.

Habilidades sociales en la escuela

En la etapa pueril, la escuela es esencial para asentar las raíces de las habilidades sociales en niños, pues es cuando los pequeños comienzan a socializar con personas que no son de su entorno más íntimo o cercano. Para muchos autores y expertos en la materia, la enseñanza de las habilidades sociales en la Educación Infantil es, sobre todo, responsabilidad de la escuela, pero siempre con la ayuda y cooperación de la familia, pero creo que, al ser éste el grupo primario de socialización del alumno, el ejemplo que entreguen los miembros de la familia, influirá totalmente en el desarrollo de conductas sociales apropiadas.

Es importante destacar que estas destrezas no son inherentes al niño o niña, ni forman parte de su personalidad inmediata; las habilidades sociales se aprenden de forma progresiva y a la medida de cada pequeño. La socialización se da mediante la combinación de un proceso de desarrollo y aprendizaje.

El fin de inculcar las habilidades sociales en la Educación Infantil, es convertir al estudiante en una persona con sentido crítico y, sobre todo, con capacidad para relacionarse adecuadamente con los demás. El colegio, por tanto, desarrolla la inteligencia y la madurez social; además de enseñar contenidos, tiene que servir de ejemplo para que los alumnos aprendan a socializar de la mejor manera posible.

¿Cómo enseñar las habilidades sociales en la escuela?

Es importante partir enseñando qué son las habilidades sociales y por qué son tan importantes para desenvolverse en la sociedad en forma adecuada. Esta enseñanza puede ser explícita o implícita, es decir, desarrollar una actividad en base a una habilidad específica o destacarla si es que espontáneamente surge como tema de conversación.

Las explicaciones y actividades siempre deben ir acorde a la edad de los niños y utilizando actividades significativas que ayuden a reforzar las buenas conductas para el bienestar personal y grupal. Además, si se quiere lograr un aprendizaje efectivo, la enseñanza debe ser de una habilidad a la vez, para que sean nociones asimiladas y concretas.

Hay distintas maneras de enseñar habilidades sociales a los niños; la clave está en que sean ellos mismos quienes reflexionen y expresen sus opiniones sin censura y sin conflictos. Un buen ejercicio es, por ejemplo, confeccionar una tabla con dos columnas: una para cada habilidad y otra para los ejemplos prácticos propuestos por los propios estudiantes.

Siempre por medio de actividades y juegos acordes a cada edad, la puesta en práctica de lo aprendido es la mejor manera de afianzar las diversas destrezas sociales. Las dramatizaciones y los juegos de preguntas y respuestas son recursos efectivos para ello.

Con los jóvenes, las reflexiones deben ser profundas, con introspecciones, análisis de ejemplos o de situaciones de actualidad, para desarrollar el pensamiento crítico que les permita entender la importancia de ser socialmente hábil, tanto a nivel personal, como a nivel general, para el logro de relaciones positivas y sinceras.

Métodos para enseñar las habilidades sociales

El aprendizaje de las habilidades sociales en niños y jóvenes, se puede realizar a través de diferentes métodos:

Aprendizaje por experiencia directa y refuerzo:

Se realiza cuando se premia una conducta social del niño y se refuerza para que este la repita, contribuyendo así a que la conducta se consolide. Si el pequeño, al realizar la conducta social, no recibe ningún refuerzo positivo, deja de hacerla y, por tanto, la conducta no se consolida. Esto no quiere decir que el refuerzo sea un dulce o juguete, sino destacar en forma positiva la buena acción o reacción  y resaltar claramente, que esa es la conducta deseada cuando se repita una situación similar.

Aprendizaje por modelaje

El escolar va adquiriendo la conducta social mediante la observación e imitación de las conductas que realizan las personas de su círculo inmediato y que le rodean, ya sea su familia, profesores o compañeros de clase. Por esto, es fundamental ser conscientes que los niños observan nuestras conductas y maneras de reaccionar ante las situaciones sociales.

Aprendizaje verbal

Se obtiene mediante explicaciones de los adultos o, incluso, de otros niños. Deben ser explicaciones acordes a la edad, mientras más pequeños, más concretas y específicas.

Aprendizaje por retroalimentación interpersonal

El niño o niña ajusta y perfecciona sus habilidades sociales con las respuestas y retroalimentaciones que obtiene interactuando con su entorno.

Los estudiantes necesitan personas a su alrededor que sean un ejemplo positivo al cual imitar y que ayuden a encaminarlo en tomar buenas decisiones y a desarrollar relaciones sociales sanas. La escuela es el contexto social en donde surgen las primeras interacciones importantes y que irán moldeando su personalidad; por esto es ideal que el plan de estudio contemple acciones y objetivos transversales específicos para el desarrollo de estas habilidades fundamentales para la vida. 


Fuentes utilizadas en este artículo: 

 https://eresmama.com/claves-para-ensenar-habilidades-sociales-a-los-ninos/

https://www.unir.net/educacion/revista/habilidades-sociales-educacion-infantil/


Acerca de la Autora

 

 

 

 

Gabriela Briceño Garay

Titulada con honores en Educación Diferencial (Chile), con Mención en Déficit Intelectual. Dentro de sus especializaciones y experiencias destacan el ser Especialista en Trastornos del Lenguaje y Dificultades del Aprendizaje, Jefatura Técnica Pedagógica y Coordinación de Programas de Integración Escolar, además de contar con un perfeccionamiento en Diseño Universal para el Aprendizaje y en Arteterapia. Actualmente cuenta con un Diplomado (c) en Educación Inclusiva.


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