Sin voz ni voto

En la mayoría de casas los niños no tienen ni voz ni voto, aunque la decisión que se vaya a tomar les afecte directamente a ellos. Son los grandes olvidados, porque a pesar de su corta edad, si se les preguntara se constataría su madurez y capacidad de respuesta.

En la sociedad actual nos hemos acostumbrado a tomar determinadas decisiones o a hacer determinados planes sin tener en cuenta  a los menores, porque es algo que tienen que hacer porque así lo quieren sus padres. Separaciones de pareja, cambios de domicilio, de colegio… decisiones que en muchos casos no van  a variar por que el menor asi lo quiera, pero que ayudarían al clima familiar si dejamos que el niño exprese sus sentimientos; el clima familiar y la autoestima personal del menor, porque vera que participa de manera activa en la vida familiar y se sentirá integrado. Vivimos en una sociedad en democracia, pero no es algo aplicable en el día a día, por lo que la libertad de expresión no será plena.

Pero si vamos más allá veremos que incluso a los niños se les ha estado quitando el derecho a  preguntar e informarse, con contestaciones del tipo: soy tu padre y se hace porque yo lo digo; dejando al niño desprovisto de esa necesidad tan necesaria que tienen de aprender, y con la sensación de que en el mundo de los adultos estorban.

En los colegios se fomenta la participación mediante asambleas, donde se consensuan opiniones y se aprende a respetar las decisiones de los demás, también en cursos más avanzados trabajan en grupo, lo cual les viene muy bien para su desarrollo personal y social; los niños ven el trabajo en grupo como una oportunidad de demostrar su capacidad y sus primeras expresiones de autonomía. La participación es una contribución a la transformación; una manera directa de incidir en la realidad y de poder alimentar la democracia.

La curiosidad es una de las propiedades humanas más fuertes, es  innata. El ser humano es curioso desde el inicio de su propia existencia: desea descubrir y entender su entorno, aspira a conocer lo que pasa ante él y necesita respuestas. Por eso es recomendable estimular la curiosidad, y no pretender erradicarla, que es lo que parece que ocurre hoy en día con los niños, que en muchas ocasiones sienten que estorban e incomodan, por el simple hecho de querer saber.

De igual modo en el que no se tiene mucho en cuenta sus opiniones, en muchos sitios los niños no son bienvenidos o su actitud es mirada con recelo, enfocando todas las culpas en los padres, por el simple hecho de querer disfrutar de sus hijos y de dejarlos ser niños; porque ¿Qué niño se mantiene quieto o callado en la cola de un supermercado?.

Los niños de hoy son los adultos del futuro, dejemos que desarrollen  todos sus potenciales.

¿Crees necesario tener en cuenta a los niños para las decisiones familiares?

¿Nuestra sociedad tiene en cuenta a los niños para su día a día?

MÁS INFORMACIÓN:

Los niños también quieren opinar: https://www.elmundo.es/sociedad/2017/03/11/58c2e9be22601dde198b46a4.html

 

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