Trimestre en cuarentena

Acaba de comenzar el 3º trimestre, sobre el cual había muchas dudas, ante la imposibilidad de tener clases presenciales; parece ser que finalmente las clases y los deberes se harán de manera online y no se va a poder avanzar contenidos. Uno de los aspectos que más debate ha suscitado es el aprobado general para todos, puesto que se ve injusto para aquellos que han trabajado duramente a lo largo de estos dos trimestres. También hay quien apunta que pasaran al próximo curso con unos contenidos no aprendidos que pueden interferir en el comienzo del nuevo curso.

Las notas, desde bien pequeños, nos dan muchas alegrías, pero también muchas tristezas. Las notas, tal y como están concebidas ahora mismo, son una aportación  numérica, que poco puede decir de la valía del alumno; se establecen las calificaciones con valores del 1 al 10, considerándose aquellos alumnos que sacan notas con una numeración muy alta como alumnos listos y que atienden en clase, y aquellos alumnos que obtienen notas con numeraciones inferiores como alumnos torpes y que apenas prestan atención a las explicaciones.

La evaluación debería formar parte del proceso de aprendizaje, y si se califica con números nunca formara parte del proceso, sino que será el resultado final. Muchos colegios le han dado varias vueltas al asunto, intentando ver la mejor manera de poder ofrecer a los alumnos unas evaluaciones menos traumáticas y más efectivas. Nuestro sistema educativo se basa en exámenes como manera de poder observar si el alumno ha adquirido los conocimientos que se le han explicado, pero un examen no determina si el alumno ha sido capaz de interiorizar lo escuchado y leído. El alumno puede tener un mal día, ponerse nervioso ante las preguntas o simplemente no saber plasmar sus conocimientos en un papel.

Hemos hablado en todo momento de los alumnos, pero no hemos explicado qué sienten los padres ante las notas, si las ven útiles o si consideran que una lista de números es suficiente para saber qué nivel de conocimientos tiene el niño. Y la realidad es que en general todavía se sigue dando mucha importancia  a las notas, un niño que aprueba todo y con notas altas será un niño listo, y un niño con suspensos o con notas bajas será un niño vago o que necesita reforzar conocimientos.

Cuando se cambian las maneras de evaluar se cambian también las maneras de enseñar, puesto que no se enfoca a conseguir buenos resultados, sino a que los alumnos se interesan por lo que se les explica en clase. La personalidad del profesor también está presente en la evaluación, quizás mas que el esfuerzo del alumno. Las notas son injustas y frías, no son malas, pero son insuficientes. Quizás en ellas debería aparecer mas información sobre el curso, sobre los objetivos a conseguir, sobre los verdaderos logros del alumno, que al fin y al cabo es lo que importa realmente. A veces hay que salirse del currículo oficial y estar dispuesto a hacer que los alumnos disfruten realmente de ir al colegio, algo que por desgracia no ocurre según van avanzando en curso académico. En infantil a casi todos les gusta el colegio, van a jugar, a interactuar con otros niños. En cursos más avanzados esas ganas de ir serán cada vez menos, puesto que el nivel de exigencia es cada vez mas.

¿Las evaluaciones con notas deberían desaparecer de primaria?

¿Cómo se debería evaluar a los alumnos en primaria?

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