Un país para viejos

España va camino de convertirse en uno de los países con la población más envejecida de la Unión Europea; son datos nada alentadores en una sociedad que en las últimas décadas ha sufrido tantos y tan variopintos cambios.

A nuestros mayores no podemos “aparcarlos” en una residencia o centro de día y no fomentar un envejecimiento activo, no es ni sano ni productivo. Se trata de optimizar el proceso de las oportunidades de la salud, con el fin de mejorar la calidad de vida a medida que las personas envejecen. Deberán ser programas multidisciplinares, englobando varios campos y actividades.

El primer punto a tratar  para conseguir un envejecimiento activo es sensibilizar a la sociedad en general de la valiosa contribución que las personas de más edad hacen a la sociedad y a la economía. Entender, tanto por parte de los propios implicados como por parte de la sociedad en general, que el cambio de pertenecer a la vida activa, de estar trabajando, encargándose del cuidado de los hijos…a de repente jubilarse y encontrarse con no saber ni qué hacer ni donde ubicarse, es un proceso duro para las personas. Pasan de ser adultos a ser ancianos, puesto que asociamos los conceptos jubilado con anciano, independientemente de la edad de la persona.

Se han dado muchos cambios y ahora mismo existe un amplio abanico de posibilidades que pueden aprovechar. Se trata de paliar las consecuencias psicológicas y sociológicas de ese cambio de vida tan brusco, puesto que las consecuencias biológicas no se pueden ni planificar ni paliar, si bien si se pueden aminorar en la mayoría de casos. Una vida activa es una vida de salud. Cuanto más activas se mantengan las personas mayores, más satisfactoriamente envejecerán y serán más felices.

 

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La tarea de concienciación del paso de etapa es una tarea ardua, puesto que cada persona lo afronta de una manera; incluso las personas muy activas pueden llegar a esta nueva etapa muy mal a nivel psicológico, sin querer asumir todo lo nuevo que les llega. Estas personas deberán buscar apoyo en sus iguales o desarrollar alguna actividad que les mantenga ocupados, antes de tener que llegar al límite de necesitar ayuda profesional de un psicólogo.

Cuando hablamos de hacer una intervención socioeducativa hablamos de conseguir unificar salud y participación social para lograr un cambio, de tal manera que favorezcan los procesos de enseñanza ‐ aprendizaje. Las personas deben ser las protagonistas de sus propias vidas y la educación facilita este aspecto, puesto que está presente en todo el ciclo vital de cualquier persona. Ser anciano no es sinónimo de no poder aprender. Al contrario, las experiencias vividas juegan siempre a favor. En algunos casos, como son las nuevas tecnologías, puede resultar complicado la adaptación, puesto que como ya se ha mencionado se han dado muchos cambios en un periodo muy corto de tiempo.

Aucal te invita a formar parte de este mundo social, que día a día necesita más personas como tú.

 

¿ Consideras importante que los ancianos se mantengan activos?

¿ Existen pocas alternativas para la tercera edad?

 

 

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