Educación llena de libros

Al acercarse septiembre todas las familias con hijos en edad escolar ultiman los preparativos en cuanto a libros y material escolar se refiere; y todos los años con el comienzo del curso escolar se reabre el debate de si tantos libros son necesarios, si la calidad de una buena educación se mide por el dinero invertido en ese material que los niños llevarán al colegio, pero que no queda tan claro que le vayan a servir para el rendimiento que deberían sacarle.

¿Cantidad es calidad en la compra de libros?

Y es que una educación obligatoria y supuestamente gratuita no se entiende que los padres tengan que hacer un desembolso comparable al sueldo de un mes en aquellos casos en los cuales hay más de un hijo. Y es que después de ver los resultados académicos de aquellos colegios que optan por seguir un modelo educativo basado en proyectos, después de analizar sus pros y sus contras, es cuando ya se acaba de observar que quizás la compra compulsiva de libros y demás material no tenga mucho sentido, o al menos no la que debiera.

Y es que el niño aprende haciendo e investigando, no leyendo en libros y copiando después esos mismos textos en un folio en blanco, porque que se lleve años haciendo así no quiere decir que sea lo adecuado ni lo mejor; las repeticiones lo único que hacen es crear aburrimiento y malestar, y un cansancio hacia el sistema educativo que repercute en el futuro. Si se cojea desde el principio se cojea siempre, que es lo que ocurre en la mayoría de casos de menores que fracasan o no son capaces de terminar los estudios obligatorios. Y es que si algo no interesa se tiende al abandono, y si no queda más remedio que terminarlo o prestar atención esta será escasa y obligada, sin sacarle productividad. Y es que este mismo contexto trasladado al mundo real, al día a día dará el mismo resultado.

Método de enseñanza

La enseñanza mediante libros de texto obliga a una evaluación final, no continua, sin valorar el esfuerzo diario, ni las dificultades del alumno, no ayudando a trasmitir los conocimientos que están en estos libros;: con lo cual su compra tampoco servirá de mucho.  Y es que el consumismo excesivo que vive nuestra sociedad se ha trasladado al sistema educativo, no dejándole avanzar ni manteniendo al alumnado atento ni motivados.  Con la implantación de la innovación educativa, pierden peso los deberes, los exámenes y el manual escolar convencional, dejando paso a ideas nuevas.  Si son mejores o peores solo el tiempo y los resultados lo dirán. Y es que  al final  son los profesores  los que marcan las necesidades, los que deciden con qué materiales trabajan en cada momento y cómo abordan cada situación.

¿Crees que la educación necesita de libros de texto para que los alumnos aprendan?

¿Las necesidades de las escuelas están cambiando?


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