Mitos sobre vivir en residencias

No es lo mismo envejecer en España que en el Reino Unido, América o Australia. Las diferencias  culturales de cada país lo hace diferente;  el entorno biológico, psicológico y social puede incidir en el proceso de envejecimiento y en el cuidado que se dé a personas de la tercera edad.

Residencias ¿una buena alternativa?

En nuestro país, donde existe un alto porcentaje de personas mayores han proliferado las residencias de ancianos y los centros de día de manera considerable. Y si bien se intenta que las residencias sean lo más parecido a un hogar, la realidad es que aún queda mucho por hacer a este respecto.

La mayoría de usuarios de este servicio se queja de que son lugares por lo general  tristes, impersonales, donde el grado de dependencia es altísimo y donde todo está pautado,  lo cual es lógico por la cantidad de residentes que hay. Pero se alejan del concepto de hogar que tenemos la mayoría.

Cuando nos ponemos  a pensar en el futuro casi todos coincidimos en  querer acabar nuestros  días en nuestro propio domicilio, pero no siempre puede cumplirse este deseo puesto que los problemas de salud pueden ser la nota predominante y sea necesario contar con unos cuidados y tiempo del cual no disponen todas las familias.

Es por ello que las personas mayores que viven en residencias se han triplicado en la última década, a pesar del elevado coste de estas, y de que incluso resulte complicado tener una plaza en una de ellas. En otros países es impensable enviar a una persona anciana a una residencia, y en nuestro país hasta hace relativamente pocos años era así, pero la incorporación de la mujer al mercado laboral, unido a otra serie de factores, hacen que esto sea cada vez mas diferente. Porque si algo esta claro es que el papel de cuidador recae casi siempre en la mujer; personas sin preparación a este respecto, sin nociones de enfermería,  cansadas a  nivel físico y psicológico, pero sin tiempo para parar.

¿Cuándo se recurre a una residencia?

Cuando se recurre a una residencia es porque la situación ya se ha hecho insostenible, con lo cual estos centros dejan de ser residencias de mayores y se convierten en centros sociosanitarios, sin personal para cubrir la alta demanda, y con trabajadores que pasan a desempeñar muchos y diversos puestos.

Los edificios donde hay residencias han tenido también que irse adaptando a los nuevos internos, a sus necesidades y características físicas, pero no siempre llegan a cumplir las expectativas, aunque resultara mas costoso adaptar las viviendas a ciertas cosas, como poner un ascensor o adaptar el cuarto de baño a las personas que viven en la vivienda.

Nadie quiere abandonar su hogar, pero si se hace es porque las circunstancias mandan, la soledad a la que estaban expuestas las personas que viven en una residencia es evidente, por mucho que se intente hacer cambios al respecto. Pero es algo inevitable, que forma parte de la propia vida.

¿Consideras que las residencias en nuestro país tienen un precio demasiado elevado?

¿Son las residencias centros tristes y con normas muy estrictas?


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