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Bullying y acoso escolar

La huella del acoso escolar queda grabado en la salud mental de las personas, pero no queda ahí la cosa, puesto que es más que probable, que la mayoría de niños que sufren acoso escolar en el colegio serán acosados en el trabajo de adultos.

Bulling y acoso escolar

El riesgo social años después sigue prevaleciendo, la víctima de bullying escolar presenta una indefensión aprendida, que hace que sea incapaz de hacer frente al maltrato psicológico, aceptándolo en un alto porcentaje de los casos como una actitud normal hacia ella.

El entorno y el ambiente influyen en nuestro sistema nervioso y en el desarrollo de nuestro cerebro, afecta también a la facultad de resolución de problemas y a la habilidad para gestionar emociones.

Todo esto hace que la autoestima de estas personas se vea mermada considerablemente, serán mas propensas a la depresión y a sufrir problemas mentales en un futuro no muy lejano.

Es fundamental el papel de la familia; los padres no tienen la culpa de que exista el acoso, pero la maduración cerebral de los niños viene condicionada por el aprendizaje de la conducta prosocial, que primero empieza en la familia y después continúa en la escuela.

Ser mas vulnerable o no se aprende, pero es un rasgo que si se entrena pude llegar a desaparecer casi por completo. La autoestima hay que trabajarla constantemente, no es algo que se pueda dejar de lado y se pueda empezar a trabajar cuando ya existe el acoso, haciéndolo así no se conseguirá nunca nada.

En las aulas tienden a formarse jerarquías. Dentro de ellas hay personas que quieren tener status, ser visibles y dominantes, y para conseguirlo no les importa  intimidar a otros miembros del grupo, puesto que lo ven como  una forma de aumentar su propia visibilidad y dominio. Para ello suelen elegir como objetivos a personas que tienen un status bajo o están retraídas.

No debemos olvidarnos que donde hay un acosador y un acosado también hay testigos, si estos se unen a los acosadores no son mejor que lo acosadores. La mayoría de los niños y jóvenes en edad escolar tienen actitudes negativas hacia la intimidación y creen que está mal. Sin embargo, cuando se juntan con otros compañeros, pueden comportarse de manera que mantengan e incluso alimenten comportamientos de intimidación.

A medida que ha aumentado la conciencia sobre la prevalencia y las consecuencias negativas del acoso escolar, muchos países han ideado nueva legislación para abordar el problema.

Las leyes generalmente dejan que las escuelas decidan sobre el contenido de sus políticas contra el acoso escolar. En la gran mayoría de ocasiones el personal de las escuelas a menudo desconoce lo que debe hacer en términos concretos para prevenirlo o para intervenir cuando se detecta. Y es que aún queda mucho que hacer respecto a este gran problema.

¿Son suficientes las políticas de prevención que se dan en los colegios contra el acoso escolar o son necesarias más medidas?

¿ Las medidas de protección favorecen al fuerte o al débil?


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