El poder de la violencia

El poder de la violencia

 

El acoso escolar ha existido siempre en nuestra sociedad y también, en nuestro sistema educativo. Pero ha sido en los últimos años cuando ha cobrado una especial relevancia. Hasta le hemos cambiado el nombre. Ahora es bullying. Pero sigue siendo, en esencia, lo mismo: el abuso entre iguales, ese juego de niños que empieza como una broma y que se acaba convirtiendo en un problema real.

El acoso escolar consiste en la conducta negativa e  intencional de agresión, intimidación, humillación, ridiculización, difamación, coacción, aislamiento deliberado, amenaza o incitación a la violencia o a cualquier forma de maltrato psicológico, verbal o físico contra un niño o adolescente por parte de otro niño o adolescente. Según el pedagogo social alemán Frank Schallenberg, el agresor es una persona que no se adapta al mundo y la manera que tiene de desarrollarse social y emocionalmente es la violencia.

Para evitar el acoso escolar es fundamental el rol de la familia. La familia debe educar en el respeto, respeto a los que son diferentes a nosotros por contar con distintas capacidades  y aptitudes, por no seguir nuestros ritmos o por tener otros intereses distintos a los nuestros; educar en valorar las cualidades de nuestros iguales y en empatizar con los problemas de los demás.

No tan solo la victima necesita protección y apoyo, también lo necesita el agresor puesto que, como hemos dicho, este último no sabe desarrollarse de otra manera que no sea mediante la violencia. Un agresor en potencia es aquel al que nadie le ha enseñado a canalizar sus emociones de la manera correcta, que se expresan tal  y como observa que su familia y entorno cercano se comporta con él.

También tenemos que tener en  cuenta a los espectadores, aquellos que observan una agresión y no intervienen. Es más, en la mayoría de ocasiones hacen ‘oídos sordos’ a estas agresiones. El principal motivo de ello suele ser la influencia que los agresores ejercen sobre los demás. Los espectadores también son parte importante en el escenario donde se desarrollan las acciones violentas. La masa silenciosa de compañeros que se sienten afectados  por la violencia de la que son testigos, pero que no hacen nada por evitarla. Algunos pasarán a ser futuros maltratadores y otros continuarán en su actitud pasiva de no hacer nada. Los espectadores creen que no es su problema por lo que no deben meterse, llegando  a la conclusión de que la vida es así y a este compañero le ha tocado vivirla de este modo. Pasan a dejar de sentir pena o lástima por la frecuencia de los abusos que sufre el compañero.

El bullying se produce de manera gradual, creciendo poco a poco en intensidad y formas de proceder. El acosador suele empezar con un maltrato psicológico y verbal que da paso luego a los golpes y amenazas. En muchas ocasiones, estas conductas violentas se convierten en la antesala de acciones delictivas futuras. Pero el bullying no entiende de distinciones sociales o de sexo. Siempre se ha creído que los centros escolares situados en zonas más desfavorecidas son los más conflictivos, pero la realidad es que el bullying está presente  en casi cualquier contexto.

Respecto al sexo, sí se aprecia predominancia de los varones. Por cultura o creencia popular, los hombres son educados para no exteriorizar sus sentimientos, teniendo que mantener siempre una actitud de control sobre todo lo concerniente a su vida y, como hemos mencionado anteriormente, no se les ha enseñado a canalizar de manera correcta estas emociones para saber responder ante estas de la forma más adecuada.

Se han realizado diferentes estudios sobre el tema y una de las conclusiones a las que se ha llegado es que las víctimas de bullying sufrirían ‘estrés tóxico’, que afecta a sus repuestas fisiológicas y que hace que desarrollen problemas de salud a largo plazo. El bullying no acaba al terminar el contacto con el agresor, sino que continua con la víctima durante mucho más tiempo. En cambio, los agresores pueden experimentar beneficios para su salud por aumentar su estatus social a través de la intimidación.

 

*Aucal Business School oferta el máster en Educación Social. Esta formación tiene una duración de 9 meses en modalidad online, en la que se ofrece a los matriculados los conocimientos, recursos y destrezas para mejorar la convivencia y la disciplina de los alumnos, así como dotarlos de instrumentos para la prevención y resolución de conflictos. Además, permite conocer las características de la intervención psicoeducativa en alteraciones de conducta durante la infancia, entre otros conocimientos.

 

¿ Crees que las medidas actuales que adoptan los centros educativos son suficientes para detectar y prevenir el bullying?

¿ Son tan graves las consecuencias del bullying?

 

Más información:

Una víctima de bullying explica su sufrimiento para ayudar a otros jóvenes 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Dejar una Respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

4 × dos =